Imagen6 525x350La esperanza de una escuela mejor, con la que Inés Dussel cierra su texto, es una invitación a pensar en cuáles son los aprendizajes que el trabajo escolar de los últimos meses, desde los hogares de los estudiantes y los docentes, son necesarios rescatar como punto de partida para idear una experiencia escolar más estimulante, enriquecedora y de calidad para ambos.

Con el cierre de las aulas, en los medios digitales se han viralizado infinidad de ejemplos que dan cuenta de los esfuerzos de los docentes por trasladar su clase al terreno virtual. Algunos han obtenido buenos resultados y en otros se observa una franca y profunda inquietud. Lo que no se ha identificado es cómo lo hacen, el “detrás de cámaras”, el tiempo invertido, los recursos utilizados, los sentimientos que despierta este reto en su trayectoria.

Te proponemos organizar un grupo de análisis con algunos colegas para compartir cómo han organizado y planeado sus clases a la distancia e intercambiar ideas sobre los recursos, plataformas y aplicaciones utilizadas para el trabajo con sus estudiantes. Es importante que tengas presente con quienes has realizado este trabajo; cómo te apoyan tus directivos, más allá de pedir las evidencias de tu trabajo; cómo es la participación de las familias; quiénes te acompañan en este proceso.

La esperanza de la que nos habla Dussel es una vía para avanzar hacia una mejor escuela, si pensamos en el valor que tiene el acompañamiento para encontrar rutas que mejoren la enseñanza y aprendizaje remotos. En el grupo con tus colegas también pueden conversar sobre quiénes y cómo los han acompañado para apoyar su práctica en los últimos meses y qué otras formas de apoyo podrían organizar entre ustedes.

 

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