Desde hace varias décadas ha destacado el valor de la reflexión sobre la práctica, como una vía robusta para el aprendizaje docente y la mejora de la práctica que llevan a cabo en las diversas funciones educativas que desarrollan. Su consideración en los procesos de formación continua y desarrollo profesional docente permite abordar los problemas y desafíos que afrontan, recuperar los saberes y conocimientos que poseen, considerar las características del contexto en el que laboran, e impulsar el trabajo colaborativo entre colegas.


Las maestras y maestros requerimos reflexionar, porque una vez que se nos familiarizamos con un hecho, su significado se vuelve incuestionado y muchas veces repetitivo.

Cuando reflexionamos los estudiantes y otros colegas salen ganando. Observar lo familiar como si fuera extraño no es nada fácil, pero los beneficios potenciales compensan con creces el esfuerzo.